Las necesidades sanitarias de los inmigrantes que llegan en patera a estudio

Hablamos con el director del grupo de investigación de Ciencias de la Salud y el director del departamento de enfermería, fisioterapia y medicina de la UAL

“Es arriesgado hacer pasar de una barca a otra por una pasarela a personas que llevan 48 horas sin moverse. Están entumecidos, el cuerpo no responde”

“Imágenes como las de refugiados sirios las tenemos en la puerta”, comenta el profesor Cayetano Fernández Sola, director del departamento de enfermería, fisioterapia y medicina de la Universidad de Almería.

La llegada de pateras a las cosas andaluzas es una realidad que se repite desde hace años y que está lejos de desaparecer. Desde el grupo de investigación CTS-451 Ciencias de la Salud, dirigido por José Granero Molina, trabajan en un proyecto en colaboración con la Cruz Roja Española para analizar la situación de los que ‘llegan’ y de los que ‘reciben’: “Las condiciones emocionales y de salud de las personas que llegan son extremas y eso afecta también a quienes les reciben, sean voluntarios, trabajadores de ONGs, personal sanitario o miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad”.
Cruz Roja, la entidad colaboradora de esta investigación, es la organización humanitaria que atiende a los inmigrantes cuando llegan en patera, proporcionándoles atención integral y cuidados básicos desde el momento del desembarco. “Nuestro estudio”, detalla José Granero, “tiene tres objetivos; conocer las patologías y el proceso de atención a los inmigrantes que llegan; saber cuáles son sus experiencias y necesidades básicas de salud; y desarrollar una documentación de valoración enfermera específica para estas intervenciones”.
Los resultados formarán parte de una tesis doctoral, “Proceso de atención de enfermería al inmigrante que llega en patera: necesidades básicas de salud”, dirigida por los doctores Aguilera Manrique y Granero Molina, cuya defensa está programada a inicios de 2016.
Entre las implicaciones prácticas de este estudio estará el diseño y modificación de protocolos de atención sanitaria a las personas inmigrantes que llegan en patera a las costas de Almería, mejorar la atención a necesidades básicas, coordinar a los distintos estamentos implicados, mejorar la atención preferente a grupos vulnerables como embarazadas o niños y detectar casos de trata de personas a cargo de las mafias que trafican en el estrecho. “Es muy importante porque se están detectando casos de bebes que no viajan con sus madres”, asegura Granero.
Este proyecto del grupo de investigación, el CTS-451 Ciencias de la Salud se enmarca en una de las líneas de investigación de este grupo, la de cooperación internacional en salud. “Hay un gran potencial, son las investigaciones de enfermeras cooperantes que hacen educación para la salud”, señala el director del grupo José Granero.
Ya se han concluido dos proyectos en Bolivia y otro en Etiopia, en colaboración con Agencia Española de Cooperación Internacional. “Hemos ayudado a las personas de comunidades con necesidades sanitarias pero también al desarrollo de la enfermería y eso nos da una satisfacción muy grande”.
Actualmente se encuentra en fase de planificación un proyecto que se llevará a cabo en Guinea Bisau, donde una cooperante enfermera, máster en Cuidados Críticos y Urgencias y miembro de la Asociación de Amigos de Catji (Guinea Bissau Sonrie), colaborará con el profesorado local en la organización educativa, aportación de material escolar y la enseñanza de primeros auxilios a los residentes. Además, a través de este proyecto se llevará a cabo la construcción de letrinas en el colegio y formación en hábitos higiénicos.
Fernández concluye sobre los proyectos que hoy por hoy “la financiación es difícil pero es importantísima la cooperación, eso sí con evaluación, tal y como nosotros hemos trabajado” Y pone ejemplos, en Bolivia o en Etiopia. “En Bolivia evidenciamos que las características socioculturales de la población deben ser atendidas para el diseño de cualquier plan de prevención y si no se tienen en cuenta cualquier programa de prevención fracasa”, explica el director del departamento de enfermería, fisioterapia y medicina de la Universidad de Almería. “En Etiopía”, continúa, “investigamos por qué que los niños seguían desnutridos y vimos que la comida entregada era insuficiente en calidad, variedad y cantidad, teniendo en cuenta las características de la población a la que iba dirigida”. En este caso detectaron lo que se denominó “retina acostumbrada”: “Los responsables del programa eran plenamente conscientes de la situación y no se hacía nada por mejorar”; inmersos en un panorama desolador, más desolación pasa inadvertida a ese ojo acostumbrado.